Anuncio Freixenet de Scorsese

diciembre 6, 2007

Cuando se anunció que el afamado director de cine Martin Scorsese iba a ser el encargado de dirigir el no menos popular spot de la marca catalana de cava Freixenet, los fans del estupendo cineasta norteamericano, estábamos de enhorabuena y esperábamos con ansia el día del estreno de tan famoso anuncio.

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El Coche Fantástico

 

Quién no recuerda la famosa frase que pronunciaba Michael Knight cuando se encontraba en apuros: “Kitt, te necesito”. Y unos segundos después, el maravilloso coche negro, propiedad de la Fundación para la Ley y el Orden aparecía para rescatar a su dueño.

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 Advent Children

Recuerdo que en mi primera partida a Final Fantasy VII, esta obra maestra que ahora considero uno de los mejores videojuegos clásicos de la historia no llamo demasiado mi atención. Fue ya la segunda vez que encendí mi PSX con el CD de juego dentro cuando, tras una hora de juego, comprendí que se trataba de algo diferente…

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Cuando me preguntan sobre mis canciones favoritas, siempre contesto casi de carrerilla con una retahila de temas que me encantan y que forman parte de mi banda sonora particular, aquella que me acompaña cuando voy de viaje , cuando me tumbo en la cama o cuando estoy acompañado de mi gente en una buena fiesta . En esta lista siempre hay lugar para nuevas incorporaciones y casi nunca suele haber bajas. En definitiva, son aquellas canciones que ponen música a mi vida.

Pero entre todas ellas, sobresale una: Pride. Y es que este temazo de U2 (si, siempre U2) es mi canción preferida; la que nunca me canso de escuchar una y otra vez; la que me anima cuando estoy triste o me inunda de alegría cuando estoy contento y por la que pagaría el dinero que fuera para escucharla en directo.

Recuerdo la primera vez que la escuché en una vieja cinta de cassette de éxitos de U2, que hoy todavía conservo, y no me llamó demasiado la atención, era la primera del disco y  estaba eclipsada por otras canciones más conocidas como ” With or Without You” o “Sunday Bloody Sunday”, que eran radiadas una y otra vez por las emisoras de radio y , por lo tanto, me resultaban más familiares. Sin embargo, a medida que fuí escuchando el primer tema cada vez que ponía la cinta, algo me iba atrapando…  Así que, como si se tratara de aquella chica en la que en un primer momento no te fijas, pero después te das cuenta de que tiene ese algo y te conquista, yo me fui fijando en esta canción que poco a poco me empezo a conquistar…

Al principio, la escuchaba sin parar y la cantaba inventándome la letra para que dijera exactamente lo que yo quería (mi inglés no es muy bueno y creo que todos lo hemos hecho alguna vez, no?…). Después, con el paso del tiempo llegó Internet y supe que se trataba de un homenaje a la lucha de Martin Luther King por amor a sus ideales, aquellos por los que fue injustamente asesinado. Ya sabes “pueden quitarte la vida, pero jamas se llevarán tu orgullo”.

Hoy, más de diez años después, ya no la escucho compulsivamente, mis gustos musicales se han abierto a casi cualquier género y en mi mp3 hay más de 100 canciones, pero cuando escucho “Pride” algo se mueve dentro de mí, algo que ningún otro tema ha sido capaz de remover. “Pride”es distinta, algo más que una canción. Sueño con estar presente en el  momento en el que suenen sus primeras notas en el escenario y Bono diga eso de “Its time for love…” 

                                        

 Hay escenas que por sí mismas justifican ver una película. El maravilloso tango que se marcan Al Pacino Gabrielle Anwar en “Esencia de Mujer” es una de ellas. La cinta es brillante en su conjunto, las interpretaciones son soberbias(Pacino obtuvo un merecido Oscar por el personaje de Frank Slade) e incluso tiene su mensaje final, ese que hace que te quedes un buen rato pensando después de verla. Y es que, en la vida y en el tango , si te equivocas, sigue bailando…  

Sin embargo, dejaremos la reseña del filme para otro día y hoy hablaremos de la famosa escena del tango. Pocos fragmentos del séptimo arte son capaces de transmitir tantas cemociones en tan poco espacio de tiempo y sin palabras. Simplemente dejando actuar a estos dos maravillosos actores al ritmo del “Tango por una cabeza” de Gardel, se describe la intención de la película.Un homenaje a la vida y a las cosas buenas que en ella nos encontramos. Simbolizadas en un baile cautivador en el que sobran las palabras,todo se comunica a través de los gestos, los pasos, la música… Nunca el lenguaje no verbal fue capaz de decir tanto. Basta con observar los movimientos de la actriz al principio y al final de la pieza para darse cuenta de su progresivo cambio de actitud ¿Cuánto valdría convertirse en Frank Slade en esos momentos? No digo más, simplemente disfruten, sólo quedar pulsar el “play” y dejar que los sueños empiecen a volar.          

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El director de cine norteamericano, Martin Scorsese, está de actualidad en nuestro país ya que será el encargado de filmar el tradicional spot navideño de la firma catalana de cava Freixenet. Sin embargo, más allá de sus próximos proyectos, ha llegado la hora de que nos detengamos en la filmografía de uno de los cineastas más importantes de los últimos tiempos.

 El ganador de un Oscar por “Infiltrados“, nació en 1942 en el barrio neoyorquino de Queens, donde fue criado en un ambiente de marcado carácter italoamericano. A finales de los 50 e influenciado por el cine de maestros como Orson Welles o John Ford abandona sus intenciones de ingresar en un seminario para dedicarse por completo al séptimo arte. En 1963 inició sus estudios de Cinematografía en la Universidad de Nueva York, donde filmó sus primeros cortos. Después de graduarse en 1966, dirigiría tres años después su primera película “¿Quién llama a mi puerta?”, protagonizada por su compañero de estudios Harvey Keitel.  Su primer gran éxito le llegaría de la mano de “Malas Calles” (1973), dónde  comenzó su fructífera relación con Robert De Niro. A partir de entonces, la historia de éxitos entre director y actor continuaría a lo largo de las carreras de ambos, con títulos como “Taxi Driver” (1976), “New York, New York” (1977) o “Toro Salvaje”(1980). Taxi Driver se hizo con la Palma de Oro en el Festival de Cannes y obtuvo cuatro nominaciones a los Oscar incluida la de mejor película.

La particular visión dramatizada de la vida del boxeador Jake LaMotta en “Toro Salvaje”(1980) consiguió que Scorsese filmara una de sus mejores películas. Este “biopic” fue un éxito de crítica y público y sirvió para que Robert De Niro obtuviera el Oscar de la Academia por su actuación.

 En 1986 Scorsese cambia de registro para dirigir “ El color del dinero” con Tom Cruise  y Paul Newman como actores principales. Un año después  su filme religioso “La última tentación de Cristo se convertiría en una de sus películas más polémicas, que sin embargo le sirvió para obtener una nueva nominación al Oscar al Mejor Director, premio que tampoco obtuvo en esta ocasión. Su siguiente gran película  llegaría en 1990 con “Uno de los Nuestros”,una recreación de la mafia italoamericana en la que vuelve a colaborar con su actor fetiche Robert De Niro.

 

Su remake de “El cabo del miedo” en 1992 fue un verdadero éxito de taquilla en todo el mundo, lo que probó la capacidad de Scorsese para rodar proyectos dedicados al gran público. Tres años después , el director italoamericano y De Niro colaboraron por última vez hasta la fecha en “Casino”, un “espejo” sobre el mundo del juego en el Las Vegas de los años 70.

Leonardo Di Caprio tomaría el relevo de De Niro a partir de entonces como actor predilecto de Scorsese. Junto al actor de Titanic rodaría algunas de sus últimas películas  “Gangs of New York”( 2002), El Aviador (2004), o la película que le proporcionó el tan ansiado Oscar al Mejor Director que tantas otras veces  se le había negado: “Infiltrados”(2006).

 

Con esta revisión del clásico moderno del cine oriental “Infernal Affairs”, Scorsese logró el premio que durante más de 20 años se le resistía. Sus próximos proyectos son un documental sobre la  trayectoria de los Rolling Stones y el mencionado spot publicitario de Freixenet… Martin, nos vemos estas Navidades.                     

 

Nip Tuck: A golpe de bisturí narra la vida de dos afamados cirujanos plásticos de Miami, Christian Troy (Julian McMahon) y Sean McNamara ( Dylan Walsh), aparentemente opuestos en sus valores, inquietudes y estilos de vida, pero más similares de lo que se puede apreciar en un principio.

Mientras Sean es el padre de la  típica familia “feliz” americana, con su parejita de hijos y su complaciente esposa, Christian es todo lo contrario, un solteron empedernido que se aprovecha de su condición de cirujano para beneficiarse a las modelos más bellas del sur de Miami. A medida que transcurren los capítulos y vamos conociendo las situaciones extremas a las que se enfrentan los personajes, descubrimos que ni Sean está tan satisfecho con su ,en teoría, idílica vida familiar, ni Christian es feliz a medida que ve pasar modelos siliconadas por su cama. A ambos les falta “algo” y a lo largo de las cuatro temporadas de la serie (la quinta comienza el próximo 30 de octubre en el canal de cable FX Networks norteamericano) se esfuerzan , sin resultado, por encontrarlo.

Nip Tuck no es apta para personas hipersensibles ni fáciles de escandalizar. El sexo, las situaciones límite y la polémica impregnan cada uno de los capítulos. Las aventuras de McNamara y Troy son una verdadera bofetada a la moralidad estadounidense. Con una crítica mucho más agresiva y ácida de la que se puede ver en películas como American Beauty, desmonta los tópicos sobre lo que es bueno o malo, justo o injusto, o moralmente correcto.

Los protagonistas resuelven en cada episodio una operación de cirugía estética con unos pacientes de lo más variopintos(desde la actriz en horas bajas adicta a la cirugía, a un ventrílocuo obsesionado con parecerse a su muñeco) cada uno de ellos nos plantea un dilema moral sobre la condición humana y lo que es capaz de necesitar para alcanzar la “felicidad”. Paralelamente a la trama de las operaciones, el espectador contempla sorprendido (y sobre todo en las dos primeras temporadas, irremediablemente enganchado) hasta que situaciones extremas son llevados los cirujanos y sus seres queridos, para explorar una amplia gama de sentimientos humanos.

Nip Tuck no es una serie corriente, es, como su propio nombre indica, un bisturí hacia lo más profundo de las personas. El amor, la amistad, la felicidad… Cada uno de los personajes prueba en alguno de los 60 capítulos “la oscuridad del alma”, o hacia aquella elección de una brutalidad exagerada que nos cambiaría la vida para siempre. ¿Hasta dónde llega la moral y la ética de las personas en este tipo de situaciones? ¿Qué elección es la correcta en cada caso?

Son preguntas que se plantean a lo largo de toda la serie que cuenta con dos temporadas iniciales sublimes y con otras dos donde, a pesar de que se mantiene cierta calidad y aprecio por los personajes, las situaciones pasan a ser excesivamente exageradas e inverosímiles.

En fin, no os la perdáis, si sois capaces de soportar el primer capítulo (una muestra de lo peor de esta gran serie)no os decepcionará y ,seguramente, os mantenga enganchados a los televisores una buena temporada.