Hay escenas que por sí mismas justifican ver una película. El maravilloso tango que se marcan Al Pacino Gabrielle Anwar en “Esencia de Mujer” es una de ellas. La cinta es brillante en su conjunto, las interpretaciones son soberbias(Pacino obtuvo un merecido Oscar por el personaje de Frank Slade) e incluso tiene su mensaje final, ese que hace que te quedes un buen rato pensando después de verla. Y es que, en la vida y en el tango , si te equivocas, sigue bailando…  

Sin embargo, dejaremos la reseña del filme para otro día y hoy hablaremos de la famosa escena del tango. Pocos fragmentos del séptimo arte son capaces de transmitir tantas cemociones en tan poco espacio de tiempo y sin palabras. Simplemente dejando actuar a estos dos maravillosos actores al ritmo del “Tango por una cabeza” de Gardel, se describe la intención de la película.Un homenaje a la vida y a las cosas buenas que en ella nos encontramos. Simbolizadas en un baile cautivador en el que sobran las palabras,todo se comunica a través de los gestos, los pasos, la música… Nunca el lenguaje no verbal fue capaz de decir tanto. Basta con observar los movimientos de la actriz al principio y al final de la pieza para darse cuenta de su progresivo cambio de actitud ¿Cuánto valdría convertirse en Frank Slade en esos momentos? No digo más, simplemente disfruten, sólo quedar pulsar el “play” y dejar que los sueños empiecen a volar.