Nip Tuck: A golpe de bisturí narra la vida de dos afamados cirujanos plásticos de Miami, Christian Troy (Julian McMahon) y Sean McNamara ( Dylan Walsh), aparentemente opuestos en sus valores, inquietudes y estilos de vida, pero más similares de lo que se puede apreciar en un principio.

Mientras Sean es el padre de la  típica familia “feliz” americana, con su parejita de hijos y su complaciente esposa, Christian es todo lo contrario, un solteron empedernido que se aprovecha de su condición de cirujano para beneficiarse a las modelos más bellas del sur de Miami. A medida que transcurren los capítulos y vamos conociendo las situaciones extremas a las que se enfrentan los personajes, descubrimos que ni Sean está tan satisfecho con su ,en teoría, idílica vida familiar, ni Christian es feliz a medida que ve pasar modelos siliconadas por su cama. A ambos les falta “algo” y a lo largo de las cuatro temporadas de la serie (la quinta comienza el próximo 30 de octubre en el canal de cable FX Networks norteamericano) se esfuerzan , sin resultado, por encontrarlo.

Nip Tuck no es apta para personas hipersensibles ni fáciles de escandalizar. El sexo, las situaciones límite y la polémica impregnan cada uno de los capítulos. Las aventuras de McNamara y Troy son una verdadera bofetada a la moralidad estadounidense. Con una crítica mucho más agresiva y ácida de la que se puede ver en películas como American Beauty, desmonta los tópicos sobre lo que es bueno o malo, justo o injusto, o moralmente correcto.

Los protagonistas resuelven en cada episodio una operación de cirugía estética con unos pacientes de lo más variopintos(desde la actriz en horas bajas adicta a la cirugía, a un ventrílocuo obsesionado con parecerse a su muñeco) cada uno de ellos nos plantea un dilema moral sobre la condición humana y lo que es capaz de necesitar para alcanzar la “felicidad”. Paralelamente a la trama de las operaciones, el espectador contempla sorprendido (y sobre todo en las dos primeras temporadas, irremediablemente enganchado) hasta que situaciones extremas son llevados los cirujanos y sus seres queridos, para explorar una amplia gama de sentimientos humanos.

Nip Tuck no es una serie corriente, es, como su propio nombre indica, un bisturí hacia lo más profundo de las personas. El amor, la amistad, la felicidad… Cada uno de los personajes prueba en alguno de los 60 capítulos “la oscuridad del alma”, o hacia aquella elección de una brutalidad exagerada que nos cambiaría la vida para siempre. ¿Hasta dónde llega la moral y la ética de las personas en este tipo de situaciones? ¿Qué elección es la correcta en cada caso?

Son preguntas que se plantean a lo largo de toda la serie que cuenta con dos temporadas iniciales sublimes y con otras dos donde, a pesar de que se mantiene cierta calidad y aprecio por los personajes, las situaciones pasan a ser excesivamente exageradas e inverosímiles.

En fin, no os la perdáis, si sois capaces de soportar el primer capítulo (una muestra de lo peor de esta gran serie)no os decepcionará y ,seguramente, os mantenga enganchados a los televisores una buena temporada.